Entrevista a Antonio Santa Ana


“Florencia Kirchner es una directora de cine apasionada”



 Susan Torcuato y Antonio Santa Ana en la
presentación del libro  Canciones para Constanza
Antonio Santa Ana, es un reconocido escritor y editor. También hace canciones infantiles y actualmente tiene un programa de radio llamdo “Sólo por gusto”, en la Radio con vos. Como editor “descubrió” grandes escritores, como Liliana Bodoc, con quien se arriesgó en un género que casi no tenía referencias y con una obra que ya había sido rechazada en todas las demás editoriales de Buenos Aires. Como escritor publicó varios libros infantiles y novelas juveniles. Su primera novela, “Los ojos del perro siberiano” (1998), narra una conmovedora historia de un chico al que los padres lo alejan de su hermano porque este tiene sida, y ya vendió más de 800 mil ejemplares.

Actualmente, Santa Ana prepara la presentación de la segunda parte de su best seller. Bajo la estrella del Sur sale a la venta en diciembre, con una primera tirada de libros firmado por el autor. En la víspera del lanzamiento de su libro recordamos los testimonios que nos brindó en su paso por la Feria del libro de Córdoba, a fines de Septiembre.

Junto a Matías Lucero, lo abordamos después de la presentación de su libro Las Canciones de Constanza. Este carismático y entrañable personaje nos dejó interesantes testimonios de sus inicios como escritor, su juventud en la dictadura, la posibilidad de llevar “Los ojos del perro siberiano” al cine de la mano de Florencia Kirchner, entre otros temas de una entrevista imperdible. 

Santiago Castillo: Se ve que tiene muchas pasiones. Además de escribir, le gusta la música, la cocina, la cultura en general. Me da la sensación que era muy disperso de chico.

Santa Ana:  si pero como cualquiera. Yo quería jugar al fútbol y me gustaba leer. Aparte hay una cosa muy importante que es una marca de época. Yo hice toda la secundaria con la dictadura (que era terrible) y encima militaba. De repente, cuando estaba saliendo de la adolescencia, todo se abrió con la “primavera de la democracia”. Entonces había muchas cosas para hacer y muy baratas. Había festivales, recitales en las plazas, ballet gratis en el hall del teatro San Martín, fue como meterme en el mundo a una velocidad impresionante. También, se dio que la movida subterránea era muy chica. Por eso vi a los Redondos antes de que fueran conocidos, a Soda también. Si permitís que todo eso entre, te abre la cabeza. Yo que estuve mucho tiempo sin un mago pude acceder a todo eso que me gustaba y me marcó muchísimo.

Matías Lucero: ¿A qué edad empezó a escribir?

Santa Ana: En esa época todos escribíamos. Yo el primer libro lo empecé a escribir cuando ya había nacido mi hijo mayor (1991). A esa edad, 28 o 29, yo había querido ser director de cine y no lo cumplí, estrella de rock y tampoco, ya no iba a estudiar una carrera universitaria. Entonces me dije a mí mismo: yo seré un mediocre pero me voy a proponer algo y lo voy a cumplir. Tardé 6 años pero al final lo cumplí. Después por suerte me fue bien, pero nunca imaginé vivir de esto. Incluso unos años descuidé mis libros un poco.

Santiago Castillo: ¿Ese descuido se debe a su rol de editor?

Santa AnaSí, en parte. Yo trabajaba como editor en la misma editorial que publica mis libros, y después me di cuenta que eso fue un error. Porque a mí me invitaban a charlas para promocionar mis libros y yo decía que no podía ir. Les decía que invitaran a Sergio (Aguirre) o a Liliana (Bodoc), porque a mí me pagaban para que ellos vendan sus libros. Entonces durante 10 años no hice nada, no saqué libros, no aproveché chances de difusión. En esos años ellos crecieron (Bodoc y Aguirre).

Santiago Castillo: ¿Se arrepiente un poco? 

Santa Ana: : No para nada. Estoy muy orgulloso de lo que hice.

Matías Lucero: ¿Qué escritor admira?

Santa Ana: Sergio Aguirre. Es un escritor cordobés y un gran amigo. Para mí es el mejor del género, de los que escribimos literatura juvenil, porque él logra escribir novelas para jóvenes sin que haya jóvenes en sus novelas, eso nadie más lo hace. Sergio es un escritor maravilloso. 

Matías Lucero: ¿cambió alguna vez un final en tus obras?

Santa Ana: No sé si el final, pero si se cambia mucho. Vos cuando escribís, cuando comunicas estas transmitiendo ideas. Cuando editás también lo haces: discutís ideas. Si tenés claro que estamos discutiendo ideas, que me regales una idea para que yo escriba está buenísimo. Después a esa idea yo le voy a dar forma como yo escribo, no como vos escribís. En definitiva eso es lo bueno de escribir, y de tener amigos escritores ni hablar.

Santiago Castillo: ¿Le gustaría que alguna de sus obras llegue al cine? 

Santa Ana: Mirá a mí me vinieron a buscar muchas veces para llevar “Los ojos del perro siberiano” al cine, pero me proponían películas para estar en dos festivales y que la vieran 20 mil personas. Como la novela tenía más de 500 mil ejemplares vendidos, yo aspiraba a que si la hacía película tenía que estar al nivel de la novela. Por lo menos que tuviera la misma cantidad de espectadores. Creo que se lo debía a los lectores. 

Matías Lucero: ¿Y una propuesta así nunca llegó? 

Santa Ana: Si llegó. Me la hizo Florencia Kirchner. Por un conocido en común me enteré que me estaba buscando, así que nos reunimos en un café. Ella venía de grabar su primera película y la iba a presentar en festivales. Yo iba con la idea de “no me va a odiar todo  el mundo”. Pero yo no charlé con la hija de la presidenta, charlé con una directora de cine apasionada. Yo no soy k. Los he criticado mucho públicamente. Pero yo fui a encontrarme con una directora de cine y me encontré con una directora de cine. Que tenía ideas buenísimas, había estudiado muy bien el guion y tenía grandes propuestas. Incluso me contó que, cuando estudiaba cine en Nueva York, quiso hacer su seminario de guion con ese libro, pero el profesor no la dejó porque el guion no estaba traducido. De todos modos, se notaba que conocía muy bien el libro. Me traía cosas que ni yo me acordaba –Santa Ana nunca relee sus libros- y me enseñaba formas muy interesantes de contarlo. Pero finalmente le dije que no porque sabía que me iban a matar de un lado o de otro. 

Santiago Castillo: Una lástima porque la propuesta se ve que era muy buena. ¿Después hablaste con ella? 

Santa Ana: : Si charlé con ella varias veces. Siempre estuvo totalmente alejada de la política, pero la metieron en el escándalo de las cajas de seguridad y de las sociedades. Lamentablemente cuando estás en una junta tenés responsabilidades y la cagaron a ella. Ahora la está pasando mal enserio. Y no crean que me identifico con este gobierno. A mí me llamaron 2 veces para trabajar con ellos.

Matías Lucero: ¿Cómo fueron esas propuestas? 

Santa Ana: La primera, porque yo daba el perfil justo porque venía de ser gerente de 2 multinacionales y en ese momento estaba sin trabajo. Entonces me llamaron seguramente pensando que yo era un empresario, pero yo nunca me compré ese papel. Siempre fui un trabajador. Cuando me llamaron para la entrevista yo les avisé que en tres días me iba a Mar de las Pampas y volvía en Marzo (estaba empezando Febrero). Así que ni lo consideré. Después me volvieron a buscar, cuando Alberto Manguel fue director de la Biblioteca Nacional. Manguel es un tipo serio, muy estudioso, yo soy muy fan de él. Ahí me ofrecieron manejar el presupuesto para hacer compras internacionales de la biblioteca. Yo me asusté porque no sabía nada de eso, y se manejaba mucha plata.

Santiago Castillo: además, en su presentación se notó que es muy respetuoso manejando la plata de los demás. Ya expresó que como editor era complicada la responsabilidad de saber que si te mandas una macana generalmente corren a los empleados de abajo, me imagino en un cargo así el riesgo era mucho peor.
Santa Ana: Siempre trato de ser respetuoso con el trabajo de mis compañeros. Eso lo tengo claro porque vengo de abajo. A los tipos que entraron por la venta o llegaron por ser los hijos del doctor, no les importa. Yo voy al edificio de Santillana donde trabajé 4 años y no trabajo ahí hace 5, y estoy a los abrazos con la chica que limpia. Con los jefes es hola y chau. Pero con Betty, sí tengo relación, al igual que con los cocineros los recepcionistas. En definitiva todos nosotros venimos de abajo. Claro que si vos no venís de ahí, es otro el trato. Pero yo estoy convencido de que no podés tratar a alguien como no te gusta que te traten. 

Matías Lucero: Por último, ¿Qué consejo les daría a los nuevos escritores?  

Santa Ana: Yo siempre digo que escriban, que practiquen. Hay que hacer el ejercicio de imaginarse una novela que les gusta en ropa interior y preguntarse porque cada personaje hace lo que hace. Si querés escribir, pensá. Hace el ejercicio, anímate a reescribirlo distinto y así vas aprendiendo. 


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